El día

arranca,
por vidrios empañados
helada niebla entre los árboles

en las mantas
las piernas enroscadas
conservan el calor

la pava tiembla
en el metal caliente
un gallo canta.

Nos vestimos rápido
las bocas humeando,
y cortamos pan.

Desperezados y contentos
caminamos el terreno por el cerco
buscando leña y la huerta.

de Monte

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